Comprometo es una app de hábitos para grupos chicos. Invitas a tres o cuatro personas y ven cómo te fue hoy: qué llevas hecho y qué te falta. No hay muro público, ni seguidores, ni likes, ni forma de que te encuentre alguien a quien no invitaste.
Gratis. Sin anuncios. Sin cuentas de empresa.
Lunes, miércoles y sábado a las siete. O todos los días, a la hora que quieras, con o sin duración. Los días que no elegiste no existen para la app.
Cuenta regresiva de tres, foto si la quieres, y el cronómetro corre. Si preferís no tomar foto, se apaga esa opción una vez en tu perfil y no vuelve a aparecer.
Cinco caras, un clic. Tu equipo ve que lo cerraste en ese momento, con la racha que llevas. Puede mandarte ánimo, no puede comentar.
Cuando no queda ninguno pendiente, la app lo celebra una vez y se calla. No hay notificación de rebote, ni resumen semanal, ni recordatorio de que llevas dos días sin abrirla.
La primera vez que entras no te pedimos que elijas un plan. Te pedimos que te comprometas contigo, con tu nombre y con la fecha. No tiene valor legal ninguno y no pretende tenerlo: lo que hace es convertir «voy a intentarlo» en algo que pasó a una hora concreta.
Se firma manteniendo pulsado tres segundos, no con un toque. Mientras sostienes, el botón se llena, el teléfono late cada vez más fuerte y un tono va subiendo. Puedes soltar cuando quieras y no pasa nada. Comprometerse por adelantado —firmando algo así— es de las pocas cosas que la investigación sobre postergar sí respalda.
Se firma una vez y se queda. Después vive en tus ajustes, con la fecha del día en que lo firmaste, para releerlo el día que haga falta.
Y no lo firmas solo. Al aceptarlo aparece quién va contigo desde ese momento, y los huecos de al lado para la gente que se sume cuando entres a un equipo.
No hay puntos, ni niveles, ni monedas. Hay un anillo que llega al cien por ciento o no llega, y una racha que cuenta los días que tú programaste.
Si el martes no tocaba, el martes no rompe nada. La racha salta los días que no programaste. Y el día de hoy no la rompe hasta que termina: vas a media tarde con dos de tres y tu racha sigue intacta.
Desmarcar borra las fotos de ese día. Si te equivocaste al marcar, lo deshaces. La app te avisa qué se va a borrar antes de hacerlo, porque eso no se recupera.
Para que alguien vea tu progreso tiene que estar en un grupo contigo. Esa es la única puerta, y está en la base de datos, no en una casilla de configuración que se te puede olvidar.
Un anillo por persona, todos en el mismo círculo. Se entiende de un vistazo quién ya cerró y quién va a medias, sin abrir el perfil de nadie.
Una foto al empezar y otra al terminar, si te dan ganas. Tu equipo las ve como historias y al día siguiente ya no están. No hay álbum, no hay archivo, no hay nada que revisar después.
Si el hábito lo lleva activado, el GPS empieza con la cuenta atrás y para cuando terminas. No hay que darle a nada más. Al acabar tienes el mapa, los kilómetros y el ritmo, y la línea va cambiando de color según lo rápido que ibas en cada tramo.
Eso mismo es lo que puedes mandar fuera —a WhatsApp, a Instagram— con el mapa de fondo, con la foto, o con las dos cosas. Dentro de la app tu equipo sigue viendo solo que cerraste el día.
Con uno basta para saber si esto es para ti. El equipo lo armas después.